Ariel escribió:Es común leer o escuchar de parte de las "profecías" de Nostradamus acontecimientos catastróficos. Pero más allá de la magnitud del terremoto, lo que apunto es que acertaron en que el terremoto iba a ocurrir en Italia, aunque erraron en muchas otras cosas de ese terremoto.
Pero dado que hay movimientos sísmicos constantes en el mundo, puede ser una mera coincidencia.
Estimado en Cristo Ariel:
En efecto, el "método standard" del falso profeta es "predecir" eventos altamente probables, y hacerlo con un grado importante de indefinición o ambigüedad que permita "ajustar" detalles (fecha precisa, lugar exacto, magnitud del acontecimiento, etc.) según sea necesario.
Para la indefinición hay dos factores que ayudan mucho:
1. El hecho de que cualquier forma de anuncio, profecía o adivinación del futuro es una profesión incierta y peligrosa: a todos nos gusta oir que van a pasar cosas que nos convienen o benefician, pero a nadie le gusta oir que va a pasar algo que no le gusta o perjudica.Tampoco gusta oir que algo bueno va a pasar y no ocurra. Pero, si pasa al revés, si se predice algo malo que no ocurre, el alivio al respecto NO se traducirá en beneplácito al errado profeta, sino en enojo contra él por andar "asustando de más". En resumen el profeta solo es bien visto cuando predice cosas bonitas que se cumplen. Y como todos sabemos que la vida no es color de rosa y no todo puede ser siempre bonito, pues entonces la mesa está servida para que el adivinador tenga pretextos más que sobrados para "temer persecuciones"; y, por lo mismo, para evitar ser perseguido, "se vea forzado" a "codificar" sus predicciones. Pero las predicciones "codificadas" deben ser "descodificadas"... y ahí sooooobra el espacio para hacer los "ajustes" que se requieran para hacer que la "predicción" "coincida" con los hechos reales.
2. El hecho de que incluso profecías reales se suelen presentar en forma "metafórica", es decir, como historias o sueños o visiones que significan cosas de manera indirecta. Esto permite al falso profeta crear sus profecías en ese mismo "formato". Lo cual, a su vez permite también dejar mucho margen a la interpretación y entonces los "errores de interpretación" son los que explican las imprecisiones que permiten hacer los "ajustes" que a su vez permiten mantener una credibilidad respecto a la predicción en si.
Claro, el escéptico suele usar estos mismos argumentos para desacreditar por igual la falsa profecía de las verdaderas predicciones. Pero justamente por eso es que en un caso verdadero, o se requiere que la profecía tenga verdadera precisión, o se requieren muchas profecías concurrentes que, como conjunto no puedan explicarse por la simple probabilidad y "ajuste" que se puede hacer de cada una de ellas en lo individual.
Profecías precisas es como cuando Jesús profetiza la destrucción de Jerusalén, lo que NO hace de una manera ambigua que se preste a que la profecía "se cumpla" mediante muchos eventos distintos, es decir, NO lo hace al "estilo Nostradamus" con frases como "habrá una gran conmoción en el lugar del culto santo", lo cual puede "cumplirse" de miles de maneras distintas (puede "cumplirse" en un templo, un lugar de peregrinación, una ciudad con significado religioso o hasta un estado confesional; puede referirse a cualquier religión y no a alguna en particular; puede "cumplirse" con la muerte de un sacerdote importante, con un templo profanado, con un pleito que ocurra en el sitio, etc., etc., en resumen, es casi imposible que no acabe ocurriendo una "conmoción" en algún tipo de "lugar del culto"). Por el contrario, cuando Jesús profetiza la destrucción de Jerusalén lo hace de manera tan precisa, que las personas que no logran aceptar que Jesús, como el Verdadero Hijo de Dios, podía conocer realmente el futuro, tan solo se lo pueden explicar argumentando que la descripción que se hace es "prueba" de que el Evangelio de Lucas es posterior a la fecha de la destrucción de la ciudad por parte del ejército romano. Es decir, que se trataría de una "profecía" ya "cumplida" para el momento en que se escribió el Evangelio. Y, sin embargo, existen muchas razones para pensar que la fecha del Evangelio de Lucas es en verdad anterior a la destrucción de Jerusalén, lo cual, por increible e inaceptable que le resulte al escéptico o al incrédulo, por otra parte no extraña en modo alguno al creyente que en ello no ve sino una Profecía Verdadera que no viene sino a ser un motivo más para demostrar que Jesús ES Dios.
Pero hay que reconocer que no todas las Profecías Verdaderas son como esa, y que en verdad hay algunas que, en su origen al menos, son ambiguas y sujetas a mucha interpretación. En este sentido la autenticidad puede venir dada por un cumplimiento exacto de la interpretación, como en el caso del sueño que José le interpreta al faraón respecto a las vacas gordas y las vacas flacas. Pues José no deja las cosas en "vendrán tiempos favorables y tiempos más duros", sino profetiza con precisión los siete años de abundancia y los siete años de privaciones, e indica el recto proceder ante tal situación, todo lo cual posteriormente tiene cabal cumplimiento.
Pero a veces el cumplimiento, por la propia naturaleza de la profecía, simplemente no puede ser tan exacto.
Por ejemplo, la Profecía de que el Mesías tenía que nacer en Belén, por su propia naturaleza queda muy abierta: en principio, si esa sola Profecía es la que se tuviera, cualquier oriundo de Belén podría reclamar para sí el título del Mesías.
Y, por supuesto, se esperaría que MUCHA gente naciera en Belén; es decir, ciertamente habría personas de sobra para "cumplir" la profecía si esta hubiese sido falsa.
Por eso es que para ese tipo de Profecías, tanto su veracidad como su cumplimiento no pueden corroborarse por sí mismas, sino necesitan de la concurrencia de OTRAS Profecías que se refieran a lo mismo.
De ahí que, respecto a ese tipo de Profecías, lo importante en Jesús para corroborar la veracidad y el cumplimiento de todas ellas en su Persona, NO fueron los detalles particulares bajo los cuales podría haberse en verdad forzado la interpretación de algunas de las profecías menos precisas. Sino lo importante es la CONCURRENCIA de diversas Profecías de distinta naturaleza que encuentran cumplimiento en la Persona de Cristo. Esto es lo que da verdadera certeza y seguridad. Dicho en otras palabras: el cumplimiento exacto NO está dado por el cumplimiento del detalle fino de algunas de esas profecías sino por la exactitud del cumplimiento del CONJUNTO total de Profecías referidas al Mesías.
Entonces, la profecía que nos ocupa en este tema, es realmente una profecía muy ambigua sujeta a multitud de interpetaciones de alta probabilidad, de modo que, el que en una de esas le "atinen" con una aproximación inexacta, pero relativamente razonable, de modo que los "ajustes" requeridos no se vean tan exagerados, no es en realidad prueba de nada. Porque ni fue un cumplimiento exacto que es el requerido para convalidar una profecía individual, ni se enmarca en un conjunto que convalide un cumplimiento interpretado con una aparente inexactitud.
Que Dios te bendiga